Historia

Orígenes
Fue en 1917 cuando por primera vez participa en los carnavales de Santa Cruz de Tenerife una chirigota de Cádiz realmente, eran marineros gaditanos de la dotación del cañonero “Laya”, de la Armada española esa fue la simiente para que en la década de los años veinte naciera la primera murga en Santa Cruz, la murga de “El Flaco”, desaparecida en 1936, al estallar la Guerra Civil.

Finalizada la Guerra Civil y como el carnaval se celebraba con algo de tolerancia por parte de las autoridades locales, en 1951 un grupo de amigos formaron una “murga” (estando entre ellos el fundador y director de la Afilarmónica NiFú-NiFá, Enrique González Betancourt), que en ese momento no tenía ni nombre; ellos mismos fabricaron los instrumentos musicales: con un barril de sardinas saladas hicieron un bombo, con chapas de hierro hicieron unos platillos y el resto de instrumentos (trompetas, saxofones,…) eran de cartón.

Unos meses antes del carnaval de 1954, este grupo se reunió para organizarse mejor; deciden ponerle un nombre a “su murga”; ya que en los temas que cantaban tenían que “afilar” sus lenguas, decidieron ponerle el nombre de “Afilarmónica”; como además, llevaban un disfraz de “músicos de circo” con unos enormes bigotes postizos, decidieron que el nombre completo sería “Afilarmónica los Bigotudos”. Sin embargo, cuando todo estaba ya preparado, una orden del gobernador Civil de la provincia, Arias Navarro, prohibió la celebración de los carnavales. No obstante, “Los Bigotudos” actuaron, después de las fechas del carnaval en algunos actos de la capital tinerfeña (un festival artístico, una cabalgata de las fiestas patronales de un barrio de Santa Cruz, y una fiesta en honor al general Rodrigo, en el Círculo de Amistad XII de Enero, donde fueron recriminados por el entonces Gobernador Civil).

Aunque reducido el número de integrantes, “Los Bigotudos” seguían ensayando cada año, aunque sin decidirse a salir cuando llegaban las fechas del carnaval, hasta que en 1961 volvieron a reencontrarse con las calles, ya con su nombre actual.

Afilarmónica NiFú-NiFá
En 1961, apunto ya de salir a la calle, se presentó en el local de ensayos una de las personas que habitualmente pasaban por allí; sin embargo, al ver que el nombre que llevaba la murga en el bombo era el de su empresa, se enfadó e hizo retirarlo inmediatamente, diciéndoles al grupo que el nombre que le pusieran a la murga a él “nifú-nifá”, pero que la empresa era algo muy serio y no había que mezclarla con el carnaval; así surgió el nombre actual, el de Afilarmónica NiFú-NiFá.

En ese mismo año, cuando sólo faltaba un día para terminar las fiestas carnavaleras, al darse cuenta el ayuntamiento capitalino, en contacto con la Delegación Provincial de Información y Turismo, de la presencia de varias murgas desfilando por las calles, preparó el primer concurso de murgas, que se celebró en la Plaza del Príncipe, participando un total de cinco murgas que, además de la Fufa fueron: la murga de “El Chucho” de Valleseco, la murga “Marte”, la murga “La Silenciosa” de Tacoronte y la murga de “Pepe”. La ganadora fue la Afilarmónica NiFú-NiFá, ganando de esa forma el primer premio del I Concurso de Murgas de las I Fiestas de Invierno de Santa Cruz de Tenerife.

En 1962 el concurso de murgas se celebró ya en la Plaza de Toros, siendo éste también el primer año que la Afilarmónica NiFú-NiFá editó su libreto (el año anterior habían sacado hojas sueltas con sus canciones, que vendían a una peseta cada una). Por segunda vez, la Fufa gana el concurso, y éste hecho se repitió en los siguientes años: (1963, 1964 y 1965).

En 1963 la Afilarmónica se constituye como Asociación de música festiva Afilarmónica NiFú-NiFá.

En 1966, la ya por entonces veterana Afilarmónica, tomó la decisión de ir al concurso pero participando sin competir por los premios, decisión que se mantiene desde entonces. También fue en 1966, cuando sacan por primera vez el Cubanito, canción que, cambiando lógicamente la letra de las estrofas, ya que siempre hacen referencia a temas candentes, se mantiene en su repertorio año tras año hasta la actualidad.

En 1976, acabado el período franquista, la denominación de “Fiestas de Invierno” termina y vuelve el carnaval aunque sólo lo hacía el nombre, la fiesta nunca se había ido.